A partir del ciclo escolar 2025-2026, la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) ha implementado un programa de formación de carácter que representa una evolución significativa respecto a los programas tradicionales de Educación Socioemocional, que por tradición se enfocan en habilidades como la autoconciencia, la regulación emocional y la empatía. La formación de carácter constituye un marco pedagógico más comprehensivo que sistematiza e integra la educación socioemocional dentro de una perspectiva más amplia, ya que va más allá de las emociones para incluir la ética y la ciudadanía.
Se trata, como ha mencionado el Mtro. Juan Carlos Flores Miramontes, Secretario de Educación, de un modelo educativo fundamentado en la filosofía, la psicología y la neurociencia, cuyo objetivo es la formación integral de la persona a través del cultivo de hábitos y valores; adopta un enfoque amplio, humanista y antropológico. Su diseño responde a una perspectiva integral y de largo plazo que busca incidir en la estructura misma de la persona, con el objetivo central de consolidar hábitos, valores y competencias que fortalezcan el tejido social y recuperen la enseñanza de principios cívicos y sociales.
En este marco, la inteligencia emocional se concibe como una competencia fundamental que se desarrolla mediante la práctica sistemática de virtudes. Este enfoque reconoce que la transformación educativa requiere la participación de toda la comunidad, por ello, el programa no se limitará al profesorado y al alumnado, sino que incorporará activamente a madres, padres de familia y tutores, estableciendo así un ecosistema formativo coherente y reforzado.
En las presentaciones que ha hecho el funcionario, ha mencionado que el programa se aplicará desde el currículum escolar, destacando la importancia de los hábitos y virtudes como la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza; considero necesario destacar que éstas provienen de la filosofía estoica, son las llamadas cuatro virtudes cardinales que los estoicos consideraban esenciales para vivir conforme a la razón y la naturaleza.
¿Cómo se traducen estas virtudes milenarias al posmoderno humano que vive en el Antropoceno?
- Prudencia → Pensamiento crítico y toma de decisiones
Capacidad para analizar situaciones, evaluar riesgos y elegir la mejor acción. - Justicia → Ética, empatía y trabajo en equipo
Relacionarse con otros de manera justa y colaborativa, respetando principios. - Templanza → Autogestión y resiliencia emocional
Controlar impulsos, manejar el estrés y mantener equilibrio. - Fortaleza → Adaptabilidad y resiliencia
Afrontar desafíos con valentía, perseverar ante la adversidad.

La implementación de este programa ha tenido varios momentos, en el Congreso Jalisco Academy 2025, hubo una mesa especial en la que expertos disertaron sobre las diferentes facetas de este relevante tema. A la par, se formaron asesores regionales que desdoblaron el trayecto formativo a las diferentes figuras educativas, cada nivel y modalidad diseñó la estrategia para que la información llegue a la totalidad del personal escolar en una fase intensiva de capacitación programada para los tres últimos días laborales de diciembre de 2025, marcando el inicio de un proceso transformacional que busca posicionar a Jalisco como referente en educación integral. La primera cuestión es si estas fechas son idóneas para participar en un proceso intensivo de capacitación…

Desafíos críticos para la implementación exitosa: tres dimensiones de evaluación
Para evaluar la viabilidad del programa, considero preciso examinar tres dimensiones interdependientes donde convergen tanto sus oportunidades de éxito como sus posibles puntos de vulnerabilidad. Este análisis multidimensional no cuestiona la validez del modelo, sino que identifica los factores determinantes que modularán su impacto real en el sistema educativo jalisciense.
1. Aplicación: de la formación a la transformación práctica
La efectividad del programa se verá determinada por su capacidad para trascender la mera capacitación y convertirse en una práctica pedagógica orgánica. Tres interrogantes fundamentales emergen en este ámbito:
- Calidad frente a cantidad en la formación. ¿Qué mecanismos garantizarán que la capacitación masiva mantenga profundidad conceptual y continuidad metodológica, evitando convertirse en una «carga» que diluya el propósito transformador del programa? Esta interrogante adquiere especial relevancia considerando el modelo de implementación «en cascada» adoptado, cuya eficacia depende críticamente de la fidelidad en cada nivel de transmisión. Especialmente, en el área axiológica es fundamental el modelaje, más que el andamiaje…
- Integración curricular sistémica. Ante las demandas existentes del currículo federal, ¿cómo se asegurará que la formación de carácter se incorpore transversalmente en todas las disciplinas académicas, en lugar de percibirse como un componente adicional que compite por el tiempo lectivo? Esto cuando llegue la fase del alumnado.
- Sostenibilidad intergeneracional: Dada la dinámica actual de rotación del personal docente en todos los niveles y modalidades educativas, ¿qué estructuras institucionales asegurarán la continuidad y consistencia del programa a lo largo de los niveles formativos y sucesivas generaciones de educadores?
2. Evaluación de impacto: más allá de la percepción hacia la medición sustantiva
La SEJ diseñó y aplicó un instrumento de evaluación titulado «Tamizaje emocional», que servirá como diagnóstico; sin embargo, la medición del progreso en competencias cualitativas representa un desafío metodológico significativo que requiere indicadores innovadores:
- Métrica de habilidades complejas: Si el objetivo central fuese desarrollar resiliencia, integridad y pensamiento crítico, ¿qué indicadores de desempeño específicos, válidos y confiables permitirán evaluar el progreso real, superando las limitaciones de los instrumentos tradicionales basados en percepción?
- Impacto comunitario cuantificable: Reconociendo que la formación de carácter trasciende el aula, ¿qué parámetros medirán su influencia directa en la reducción de fenómenos sociales adversos como la violencia escolar, la deserción educativa o el acoso, estableciendo correlaciones causales demostrables?
- Transparencia y retroalimentación institucional: ¿Se establecerá un sistema de evaluación periódica con resultados públicamente accesibles que permitan el ajuste continuo del programa y garanticen la rendición de cuentas ante la comunidad educativa?
3. Coherencia institucional y sostenibilidad integral
La credibilidad del programa depende de su congruencia interna y su viabilidad a largo plazo:
- Consistencia ética institucional: ¿Qué mecanismos asegurarán que los valores promovidos en el programa de formación (ética, colaboración, integridad) se reflejen congruentemente en las prácticas administrativas y la cultura organizacional de la propia Secretaría de Educación Jalisco y los centros escolares?
- Armonización curricular: Dado que la educación socioemocional ya forma parte del marco federal de la Nueva Escuela Mexicana, ¿cómo se articulará la formación de carácter jalisciense para complementar y potenciar estos lineamientos nacionales sin generar redundancias o conflictos pedagógicos?
- Sostenibilidad financiera y política: ¿Existirá un presupuesto específico, protegido y con proyección plurianual que garantice la continuidad del programa más allá de los ciclos administrativos y las fluctuaciones políticas?
Conclusión: entre el diseño sólido y la implementación rigurosa
El programa de formación de carácter presenta fundamentos teóricos robustos y responde a una necesidad educativa evidente; sin embargo, su éxito trascenderá la solidez conceptual para depender críticamente de una implementación rigurosa, un sistema de evaluación transparente y una garantía institucional de sostenibilidad financiera y política a lo largo de las próximas décadas. La transformación educativa que propone exige cambios pedagógicos y una reestructuración profunda de las prácticas institucionales, así como una visión de largo plazo que trascienda los ciclos gubernamentales.

La formación de carácter representa, sin duda, una apuesta audaz y necesaria por una educación verdaderamente integral, su potencial para reinstaurar la dimensión humana en los centros escolares y fortalecer el tejido social es innegable; sin embargo, su legado se escribirá además de los documentos académicos, en la consistencia de su aplicación diaria, en la transparencia de sus resultados y en la voluntad política de sostenerla más allá de los ciclos inmediatos. El verdadero examen no será académico, sino histórico: mediremos su éxito por la huella ética e intelectual que deje en las generaciones que hoy empiezan a formarse.
Beatriz Pelayo
Catedrática, integrante de Brújula Educativa. Fue Directora de Evaluación Educativa de la SEJ y responsable de la Instancia Estatal de Formación Docente de la SEQ

Esta frase ha sido atribuida a varios personajes, como Spinoza, pero se encontraron escritos de Epicteto en las que aparece y, previo a él se encontró la del rey Salomón, en su popular libro de «Proverbios», frase fundamental en la formación de carácter.