Nuevas profesiones

Por Beatriz Pelayo

Producto de la Sociedad del Conocimiento han surgido nuevas empresas, por lo tanto, nuevas profesiones, lenguajes, sistemas, métodos y técnicas, además de numerosas tecnologías, y también se han generado predicciones.

Roca (2015) hace un análisis producto de los resultados del estudio que hicieron en 2013 Carl Benedikt Frey† and Michael A. Osborne† de la Universidad de Oxford, The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?:

El conocimiento es el nuevo capital porque Según la, el 47% de los empleos serán automatizados en los próximos 20 años. Es decir, sólo habrá personas donde no existan algoritmos (máquinas, programas, robots) que puedan hacerlo mejor.

Como dice Bauman, estamos en «una especie de era capitalista hambrienta de conocimientos».

El conocimiento se ha convertido en la nueva infraestructura

Michel Serres

Un documento que se debe revisar cada año es el Informe sobre tendencias laborales* elaborado por la empresa Sodexo, que además de identificar seis dimensiones de la calidad de vida en el trabajo: interacción social, facilidad y eficiencia, entorno físico, crecimiento personal, reconocimiento, salud y bienestar, presenta 30 profesiones del futuro que considera estarán en operación en el año 2030, han sido integradas en tres grupos que explica Roca (2015).

En 2016, el Foro Económico Mundial que se realiza en Davós, Suiza, tuvo como eje central la Cuarta Revolución Industrial, en ese escenario se presentó, el informe The Future of Jobs*, como menciona Balagué (2016) «más de la mitad de los niños (…) que hoy estudian primaria acabarán trabajando en puestos que hoy no existen. (…) Muchos de los jóvenes que están a punto de empezar la universidad se encontrarán con una situación similar. La denominada cuarta revolución industrial requerirá potenciar ciertas habilidades y competencias diferentes a las que predominan hoy».

En el informe se presentan diez competencias que requerirán los trabajos en el año 2020:

  1. Resolución de problemas complejos
  2. Pensamiento crítico
  3. Creatividad
  4. Gestión de personas
  5. Coordinación con otros
  6. Inteligencia emocional
  7. Juicio y toma de decisiones
  8. Orientación al servicio
  9. Negociación
  10. Flexibilidad cognitiva

Se recomienda a los profesionales de la formación continua que revisen los documentos antes mencionados (y las megatendencias), los analicen a profundidad con los responsables de áreas estratégicas para que, después de analizar la visión de la organización en la que trabajan hagan un ejercicio de prospectiva y valoren qué perfiles profesionales requerirán en el futuro y diseñen las estrategias que les permitan cumplir con su visión.

nuevas profesiones

* El informe puede descargarse en el sitio web: http://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs

Otro documento que se puede revisar es: https://www.emprendices.co/misterio-las-nuevas-profesiones/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Clases que aprenden

Uno de mis grandes placeres es acompañar en su proceso de escritura a los autores, colaboré con Germán Villavicencio en la edición de su libro «Clases que aprenden: 5 estrategias para lograrlo»


Está a la venta en: https://www.amazon.com.mx/Clases-que-aprenden-estrategias-lograrlo-ebook/dp/B018ZR0JPK

#LibrosEditadosBP #PromueveLaLectura #FormaciónContinua

Nomofobia

Por Beatriz Pelayo

Un buen amigo me envió un mensaje informando que suspendió las notificaciones de su celular, ahora sólo contesta llamadas y ha fijado horarios específicos para revisar las redes sociales, así como correos electrónicos, durante los últimos días ha recibido felicitaciones y reclamos…

Aplaudo su decisión, ha pensado no sólo en su salud, en su tiempo personal y en su disfrute con los amigos, sino también en realizar su trabajo con la Celexcelencia que lo caracteriza. Es tan incómodo (e incorrecto) «conversar» con alguien cuya mirada posa todo el tiempo en una pantalla que no deja de emitir mensajes. Es tan incómodo (e incorrecto) ir al cine y ver 150 pantallas alumbrando nuestros ojos cuando uno dispuso de tiempo (y dinero) para ver sólo una pantalla (la «grande»).

Podría citar más ejemplos reprobables, repugnantes, vergonzosos e incómodos que provoca la falta de modales de la mayoría de los adictos a estos aparatos (que por cierto ya está clasificada en los trastornos mentales).

En la era de la hiperconectividad, va un beso a mi querido amigo que piensa en la otredad tanto como en sí mismo.

Florece

En una caminata vespertina que pude realizar en la Ciudad de México,Florece entre el caos, la multitud, la contaminación, la aceleración y las marchas de esta bella capital encontré un remanso de esperanza, sólo pude detenerme a admirar, fotografiar y entender el mensaje (uno de muchos que nos da la naturaleza): Ahí donde estás, florece. Ninguna circunstancia es adversa, haz sido hecho para multiplicarte y florecer…

Ten cuidado con lo que pides

Luis XI

Luis XI de Francia fue nombrado rey a sus 38 años, le apodaban «El Prudente», era cercano a la gente, su actitud era relajada y espontánea, cuenta la leyenda que no le gustaba la rígida etiqueta cortesana, por ello trataba con toda clase de personas, e incluso las sentaba algunas veces a su mesa; por ejemplo, a menudo invitaba a un mercader llamado Maese Juan. Un día, viendo éste los favores que le dispensaba el soberano, se creyó en situación de poder pedirle un título de nobleza. En esto se equivocó Maese Juan porque el rey, si bien le concedió lo que le pedía, no volvió a invitarle a comer.

En una de las pocas ocasiones en que se vieron, Maese Juan le recordó al soberano los tiempos en que comían juntos, lamentando que no continuase aquella costumbre, ante lo que el rey le contestó:


-Es que tu condición ha cambiado, antes eras el primer mercader y como tal, yo te invitaba, pero ahora eres el último de los nobles y no puedo sentarte a mi mesa sin ofender a los demás.

Vacantes sin candidatos

En su columna de hoy, Bárbara Anderson toca el tema que analicé en el post anterior sobre las competencias que desarrollan los egresados de Educación Superior, esto a raíz de la Encuesta de Expectativas de Empleo que realizó ManpowerGroup Latinoamérica, que presentó Mónica Flores, Directora General de esta empresa.

Impacta sobremanera la declaración que hace Mónica Flores (@mofloresb): «Hay escasez de talento, 38% de las empresas encuestadas no logra cubrir sus vacantes», quiero entender que por talento se refiere a recurso humano, no a las capacidades que posee cada persona (porque esas abundan en cada ser humano). Y aunque los resultados de la encuesta son alentadores en cuanto a vacantes se refiere, porque se prevé que para el segundo trimestre de 2014 haya más en algunas empresas, la constante es la misma: «los datos fríos dejan velado un problema: la falta de empleados para los empleos que se necesitan y se necesitarán» @mofloresb

Si bien en el post anterior el análisis fue general, producto de la Encuesta de Competencias Profesionales 2014 que realizó el CIDAC y que presentó su Directora, Verónica Baz (@VeronicaBaz), más que nada fue un exhorto a la comunidad educativa para reflexionar sobre el tema y más que nada, actuar, hoy, después de leer el artículo de Bárbara Anderson (@ba_anderson) pululan en mi mente los procesos a los que se han sometido niveles como Educación Media Superior, con su reciente reforma curricular que llevó más de un lustro y millones de pesos, así como los esfuerzos que cada Institución de Educación Superior públicas y privadas hacen diariamente.

Centraré el análisis en un área que considero medular para la solución de esta situación, la selección y permanencia de los docentes de ambos niveles educativos (en todas sus modalidades); por una parte, existen Instituciones de Educación Superior que tienen como política contratar catedráticos cuyo ingreso económico no dependa sólo de la docencia (esto se ve en algunas del sector privado), es decir, es requisito para algunas instituciones contratar profesionales que estén en activo en su área de especialidad en alguna institución pública o privada y que la función docente sea complementaria, esta política pretende llevar al aula la experiencia y visión de un profesional activo en su campo (obviamente estos catedráticos son contratados por tiempo parcial, a veces un mínimo de horas, en otras ocasiones hasta medio tiempo); algunas, además, exigen que los aspirantes a docentes hayan estudiado Diplomados, Especialidades, Maestrías o Doctorados, de esta manera la institución «garantiza» a sus alumnos una plantilla docente «activa» y especializada, obviamente esto representa un valor agregado para la institución.

Por otra parte, la mayoría de las Instituciones de Educación Superior (sobre todo las públicas) tienen personal docente contratado a tiempo completo (la mayor parte basificado), muchos de ellos con altos rangos en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), con estudios de Posgrado, publican constantemente artículos, libros, etc., participan en congresos, convenciones, foros y seminarios.

Por su parte, en Educación Media Superior no siempre sucede así, no todos los docentes que forman a los Técnicos, a los Técnicos Superiores Universitarios, Tecnólogos y Bachilleres poseen las credenciales ni experiencia citados anteriormente, ya que en su mayoría han laborado durante años en este sistema a tiempo completo, o bien, fraccionado sus horarios con otro nivel educativo (casi siempre Educación Secundaria) u otro trabajo a medio tiempo, no siempre relacionado con la asignatura que imparten.

Eso sí, los docentes de ambos niveles educativos que pertenecen al sector público, son capacitados constantemente por las propias instituciones, de hecho en los últimos años, los docentes de Educación Media Superior han participado en decenas de programas académicos producto de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), mientras que en el sector privado se observa que no todas las instituciones tienen programas de capacitación para su personal (me refiero a la cantidad y constancia que se observa en las instituciones públicas), ¿influye esta situación?, ¿es pertinente mencionarlo?, ¿incide directamente en los resultados de las encuestas objeto de este análisis?

Si se buscara la fórmula para resolver la situación que se vive actualmente y que tanto @ba_anderson, como @mofloresb y @VeronicaBaz han expuesto, podríamos decir que no la hay, habría que realizar un estudio con los empleadores sobre el personal «destacado» y analizar tanto el modelo de la Institución de Educación de la que Egresaron como otros factores que intervienen en esta calificación de «destacado o sobresaliente», como lo son las actividades extraescolares que realizó (deporte, cultura, idiomas, etc.), su rendimiento académico, vocación, y analizar si los recursos con que contó fueron determinantes en su éxito actual, como su situación económica, familiar, social, geográfica, incluso su apariencia física, modales, en fin, son tantos los factores que influyen para que un profesional se desarrolle y no sólo prospere en lo personal y laboral, sino contribuya al desarrollo de su centro de trabajo…

Lo cierto es que debe haber un binomio entre el

  • Desarrollo personal: esfuerzo, dedicación, desarrollo de habilidades y destrezas, generación de conocimiento, actualización tecnológica, acceso a la información, pensamiento crítico, sólo por mencionar algunos componentes y el
  • Desarrollo académico que toda institución de educación debe proveer en cualquier nivel educativo: plantilla docente actualizada no sólo en teorías y métodos, sino activa en el área que incide la asignatura que imparte; ofrecer actividades extraescolares que fortalezcan el desarrollo de sus habilidades y destrezas, generar programas que vinculen a los alumnos no sólo con la realidad laboral (visitas, conferencias, foros, talleres, estancias, etc.), sino con sus actores, con el propio sistema de cada área del conocimiento, sea de Ciencias de la Salud, Sociales y Humanidades o Económico Administrativas e Ingenierías, así como con los equipos, software, y demás desarrollos científicos y tecnológicos que se requieran en su área de trabajo, de tal manera que al egresar, los equipos, laboratorios y estancias de la institución escolar no parezcan obsoletas comparadas con las que tiene que operar en su centro de trabajo.

«Es un problema global, un desbalance terrible de gente buscando empleo,pero que no tiene las competencias que requieren hoy las empresas»
Mónica Flores

Si bien la capacitación y actualización son actividades que todo centro de trabajo debe proveer a sus trabajadores (expertos o no), la molestia o queja de los empleadores actualmente es que prácticamente tienen que «nivelar» a los egresados para poder incorporarlos, y si bien la estancia en una escuela jamás garantizará la inserción directa al área de trabajo, y requerirá siempre de un proceso de inducción al puesto por parte del empleador, parece que en México la etapa de inducción requiere además insumos que las instituciones educativas deben proveer.

La alerta está latente, ante el problema que tienen los empleadores, con la carencia de recursos humanos «competentes» @mofloresb manifiesta: «¿La solución? En algunos casos importan personal de Venezuela, Argentina, España y Panamá» Y aquí surge otra pregunta, al importar personal de otros países, ¿qué sucederá con los egresados y futuros egresados?, ¿serán asignados a otras posiciones o incluso a otras áreas diferentes a sus estudios?, ¿dependerá entonces de ellos desarrollar las «competencias» que requieran los puestos a los que aspiran?, ¿hasta dónde llega la responsabilidad de las instituciones educativas?

Queda pues aquí otro exhorto a los docentes, autoridades y personal administrativo de todos los niveles educativos para que realicen su trabajo viendo a futuro, pensando que lo que se hace hoy en un aula repercutirá directamente no sólo en el nivel, sino en la calidad de vida de cada uno de sus alumnos.

También a las empresas públicas y privadas va un exhorto, basado en la recomendación que cita @mofloresb «Deberíamos impulsar prácticas profesionales obligatorias en todas las carreras, para que la gente gane en experiencia y en competencias dentro de las propias empresas» de poco servirá implementar un nuevo modelo de Prácticas Profesionales, si se operará tal como hasta ahora se ha realizado en la mayoría de los casos; incluso algunas Instituciones de Educación Superior tienen el modelo de Estancias Profesionales, en las que el alumno pasa un cuatrimestre sin asistir a las aulas, se le envía una organización de acuerdo a su carrera a la que tiene que acudir como empleado, a vivir la realidad de su área de estudio (y que posteriormente será de trabajo). Todos estos esfuerzos, esquemas y modelos son inútiles si cuando llegan los estudiantes a la institución que les asiganan (insisto, públicas y privadas) se les trata como empleados menores y se les asignan funciones administrativas, logísticas que los empleados no quieren o pueden hacer, como fotocopiado, mandados, e incluso carga de cajas, entrega de paquetes, revisión de listados, etc., cuando el propósito de esta experiencia es justamente adquirir práctica, para volver a la escuela con más dudas, con más inquietudes y llegar a proponer solución a muchas de las situaciones vividas a través de sus trabajos de investigación (tesis), y en otros casos, definir el rumbo de su carrera, de su desarrollo profesional, si las prácticas fueran efectivas muchas dudas vocacionales se resolverían ahí. Caso de estudio aparte son las actividades que se les asignan cuando se presentan a realizar el Servicio Social.

En este enlace pueden leer el texto de @ba_anderson citado al inicio:
http://www.milenio.com/firmas/barbara_anderson/empleos-empleados_18_261753832.html

Y después de la escuela, ¿qué?

Por Beatriz Pelayo

Siempre es buen momento para evaluar y reflexionar sobre los avances e impacto que tienen nuestras acciones; en el Sector Educativo tan diverso como complejo, hay periodos específicos para realizar evaluaciones de todo tipo y a todos sus actores, de esta manera se mide el impacto que cada programa tiene en su campo, (en el caso del área laboral bien vale la pena citarlo como “campo de batalla”), y este es un momento oportuno para reflexionar sobre resultados concretos, ya que el Centro de Investigación para el Desarrollo A. C. (CIDAC) acaba de publicar los resultados de la Encuesta de Competencias Profesionales 2014 (EPC), que vale la pena analizar.

Es en este estudio donde convergen todos los actores de la comunidad educativa: autoridades (desde Educación Básica hasta Superior),  docentes de todos los niveles educativos, padres de familia, Asociaciones y Organizaciones inmersas en el tema educativo, así como los propios estudiantes y egresados de Educación Básica, Media Superior y Superior.

Mucho se habla, estudia e investiga sobre la calidad educativa, poco sobre la vinculación empresa-universidad y mucho menos sobre el rendimiento que los egresados de las Instituciones de Educación Superior tienen al momento de estar en el campo real (ya no en el teórico de la butaca), y por los resultados de la EPC, podemos afirmar que nos hemos concentrado en la transmisión de conocimientos, en antiguos sistemas, métodos y técnicas de enseñanza y hemos perdido de vista el propósito principal: el desempeño del egresado en su área de trabajo.

¿Cuántas instituciones incluyen en sus programas académicos temas como negociación, entrevista de trabajo, elaboración de curriculum?, ¿cuántas dedican en sus programas de estudio el desarrollo de las “competencias suaves” (a modo de currículum oculto o no)?, ¿en cuántas aspectos básicos como la puntualidad pasa a ser un requisito para la lista de asistencia y no para la formación de profesionales con sentido de excelencia?

¿En cuántas familias se forman personas íntegras, formales, es decir, puntuales, limpias, ordenadas, con alto sentido de responsabilidad (y lo que se entienda por integridad y formalidad)?

Hay una frase muy desgastada: “La educación es tarea de todos”, usada con fines académico-políticos, que retomo esta vez porque los resultados que muestra este estudio son tan impresionantes como alarmantes. Cuando de deportes se trata, hasta la playera nos ponemos y ondeamos con orgullo la bandera, podríamos ser un niño héroe que se lanza desde lo alto del estadio para salvar a la patria, ¿y entonces por qué no se hace desde el centro de trabajo?, ¿acaso ese nacionalismo exacerbado se agota al mismo tiempo de cada partido?, ¿o es de uso exclusivo para fines deportivos?

Un país se mejora en cada hogar, en cada familia, con la acción de cada individuo en su área de influencia, en lo familiar, laboral y en lo social, no sólo en lo político y económico.

La invitación es a que como individuos reflexionemos sobre nuestra definición propia de excelencia, prosperidad, desarrollo personal, laboral y social y tantos otros conceptos que reposan en el diccionario esperando a ser usados, desgastados y ampliados por su uso continuo en todas las áreas de nuestra vida.

A las IES, a reflexionar sobre los contenidos, métodos, procesos, técnicas que se utilizan no sólo en el aula (y que ahí bien vale la pena revisar los procesos de selección y permanencia de los catedráticos), revisar los procesos administrativos; a fortalecer las áreas de vinculación, para trascender la firma de un convenio y a explorar nuevas formas de desarrollo de proyectos.

También va una invitación a las empresas, organizaciones e Instituciones del sector gubernamental, para que cuando reciban practicantes o alumnos que prestan su servicio social, los involucren en áreas y actividades donde puedan experimentar lo que en realidad sucede en una organización pública o privada y aporten si no experiencia, sí ideas y propuestas de mejora, ya que hasta ahora la mayoría son asignados como personal de apoyo, la mayoría de las veces en actividades menores como fotocopiado, elaboración de inventarios, logística, etc.

Y a los egresados de las IES, a todos aquellos que buscan empleo o ya tienen uno, a no permitirse ser parte de esta estadística, tener una alimentación sana y practicar deporte (la salud es parte la excelencia), desarrollar la apreciación estética (el arte es parte de la excelencia), conocer otras culturas (a través de medios electrónicos, impresos o de viajar), la excelencia cuesta: noches de desvelo, madrugar, estudiar, no entender, desesperarse, renovar la mente, cambiar hábitos, ampliar la visión, leer, leer, leer y actuar, actuar, actuar, anticiparse, actualizarse, aprender, aplicar, ¡tantos verbos!, ¡y nunca, nunca termina!

En este enlace pueden ver la entrevista que hizo Carlos Puig a la Directora del CIDAC, Verónica Baz:

http://tv.milenio.com/en_15/Entrevista-Veronica-Baz_3_253804659.html

Y en estos enlaces podrán leer el análisis que hace Carlos Payán sobre el tema:

http://www.campusmilenio.com.mx/index.php/template/opinion/item/1314-egresados-universitarios-y-empleo-i

http://www.campusmilenio.com.mx/index.php/template/informacion/noticias/item/1343-egresados-universitarios-y-empleo-ii-ultimo

Finalmente, este es el sitio del CIDAC y en donde se encuentran los resultados de la EPC:

http://cidac.org/esp/cont/publicaciones/Encuesta_de_competencias_profesionales_2014.php?__hstc=212340043.cb911a79700ae89827ea37677c086ed4.1394126362221.1394126362221.1394126362221.1&__hssc=212340043.1.1394126362222&__hsfp=2983131700

De letras a íconos con resultados, el CV actual

Recientemente me invitaron a participar en la selección de candidatos para un Posgrado, cuando me dieron los expedientes, me sorprendió ver que era más de una caja, por el peso creí que eran muchos los candidatos, cuando me dispuse a analizar las solicitudes me sorprendí con el primero, pues había engargolado su Curriculum Vitae (CV), el documento tenía más de 30 hojas, las cinco primeras eran la descripción de todos los lugares donde había estudiado (desde el Jardín de niños hasta los estudios superiores), así como su experiencia laboral (todos, tuvieran o no impacto sobre su actual profesión).

Jamás había visto esa forma de presentar un CV, hice un esfuerzo mental por no juzgar la razón por la que lo había presentado así y procedí a leer la exposición de motivos para ingresar al posgrado (que finalmente era lo que más importaba), tomé notas y emití una recomendación personal al individuo sobre cómo debía presentar su CV en adelante. Mi sorpresa siguió en aumento cuando abrí el siguiente sobre y tenía un CV justo igual al anterior, engargolado y con todos los reconocimientos que había obtenido en su vida, desde la infancia hasta los Diplomas que regularmente se dan en los Centros de Trabajo del sector educativo por haber participado en cursos, talleres, etc.; emití la misma recomendación y proseguí mi tarea… la sorpresa fue en aumento cuando llegué al décimo aspirante y el modelo de CV era igual, unos más pesados, otros menos pero todos contenían lo mismo: una hoja con sus datos generales (incluído el número de seguro social, datos de contacto, Registro Federal de Causantes, estado civil), seguidos por más de dos hojas con una extensa descripción de todas las actividades académicas, laborales, recreativas y culturales en las que ha participado. Entonces pregunté a los directivos de la Institución si ellos habían solicitado ese formato y me contestaron con toda naturalidad que así se debían entregar, indagué en la Secretaría de Educación de la entidad para la que estaba laborando y mi sorpresa fue mucho mayor, ya que descubrí que en dicha entidad ese es el uso, la costumbre, la forma… Un CV ejecutivo simplemente no existe y por ende, es mal visto entregar uno así.

Mi reto se incrementó, pues ahora no sólo tenía que hacer el trabajo que se me había encomendado, sino que me plantee la meta de concientizar sobre la necesidad de actualizarse en materia de entrevistas no sólo de trabajo, sino la documentación que se presenta, adjunto al dictamen que me fue solicitado de los candidatos al posgrado, entregué una recomendación a la Institución sobre la forma en que los candidatos deben presentar el CV (en ejecutivo, obviamente), ya que es requisito administrativo para el trámite de inscripción; propuse además incorporar los temas de CV, entrevista laboral y negociación en un taller que se imparta durante el último periodo de todas las licenciaturas. Fue aceptada la primer propuesta, ahora entre los requisitos para ingresar a cualquier posgrado se solicita un CV ejecutivo (y se explica qué información debe contener, así como su extensión máxima de dos hojas) aunque creo que la decisión que se tomó por efectos del espacio y peso que ocupaban los CV engargolados, más que por estar convencidos de los argumentos dados, ya que para el trámite de mis honorarios me solicitaro no sólo un CV con los comprobantes adjuntos en fotocopia, sino una solicitud de trabajo (sí, de las que venden en las papelerías).

Todo esto en la «era digital», donde hay recursos como LikedIn que permite ver la trayectoria profesional de sus usuarios, y entramos en un círculo que pareciera vicioso, pues si un egresado presenta un CV ejecutivo en la cultura antes mencionada, será rechazado (como fue mi caso para efectos del pago), si se atreve a enviarlo por correo electrónico con un enlace a LinkedIn podrá ser no tomado en cuenta, ni qué decir si se atreviera sólo a entregar un código QR…

Entonces, ¿quién y cómo se debe actualizar? porque lo más seguro es que los egresados de todas las Instituciones de Educación Superior de dicha entidad federativa (y de los de Media Superior, Técnicos, y Técnicos Superior Universitario) que migren se encontrarán con otras entidades o empresas que requieran CV en su formato «moderno» y me atrevo a pensar que hasta podría ser objeto de prejuicio.

Hoy Bárbara Anderson escribió un interesante artículo titulado «El curriculum ha muerto» en el que plantea algo más que la forma, sino el contenido, el reto ahora para los catedráticos universitarios será enseñar a los estudiantes a plasmar en breve sus competencias profesionales, que obviamente demostrarán en campo y que va más allá de mostrar certificaciones (que parece que están sustituyendo al cúmulo de Diplomas que coleccionabamos antaño y que nos hacen regresar a la pregunta eterna: ¿el documento refleja lo que sabes?, ¿estar certificado te hace competente?). Estoy de acuerdo con Bárbara Anderson, ya no importa dónde ni cuánto estudiamos (ni cuántas hojas tenga el engargolado), sino qué somos capaces de hacer, cuáles han sido nuestros logros… Arduo trabajo tendrán los responsables de vinculación y los académicos para que sus futuros egresados no sólo tengan una buena imagen (física y en la presentación de su CV), sino que sean considerados en las empresas donde soliciten trabajo, ¡vaya reto!

Les dejo el artículo de Bárbara Anderson:

http://www.milenio.com/firmas/barbara_anderson/curriculum-muerto_18_252154827.html

Y además 13 recomendaciones de sitios que les ayudarán a hacer un CV vanguardista (olvídense de la mucha letra, lo de hoy es lo visual):

http://blog.cronoshare.com/herramientas-para-hacer-un-curriculum-vitae-2-0/

Nuevas profesiones, tan necesarias como desvaloradas

El desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación ha generado nuevas profesiones, para muchos desconocidas, para otros necesarias y para muchos intrascendentes, lo cierto es que hay nuevos cargos, sino en la nómina, en la estructura o en la operación.

Hasta hace pocos años los únicos medios que existían para establecer contacto con una empresa, organización política o con las figuras públicas era el correo, el teléfono (si es que se tenía el número de la persona que se deseaba contactar) o la vía tradicional, concertar una cita y verlo personalmente (si es que podía tener acceso a la persona). Esto ha cambiado, con la aparición de las redes sociales basta tener una cuenta para comunicarse no sólo con un ser querido que vive lejos de nosotros, sino con personajes tan lejanos de nosotros tanto física como sentimentalmente, entre ellos gobernantes, cantantes, actores, partidos políticos, asociaciones civiles, personajes de obras de teatro, de películas, seres de fantasía, animales, en fin, existen tantas cuentas en las redes sociales como imaginación se desarrolle en el humano…

Se puede «seguir» al Presidente mexicano Porfirio Díaz, como a su dulce esposa Carmelita -ambos fallecieron el siglo pasado-, podemos seguir al Presidente de Estados Unidos Barack Obama y a tantos gobernantes -vivos y muertos- mientras tengan una cuenta en alguna red social y cabe mencionar que hay tantas como personajes, agrupaciones, animales, planetas, películas, canciones, libros y comercios hay en el planeta…

La mayoría de las redes sociales, entre ellas las más populares, son gratuitas, esto permite que quien tenga acceso a un equipo de cómputo, a Internet y la intención de abrir una cuenta, pueda hacerlo; así el mundo de la comunicación cambió, basta un hashtag para arruinar la reputación de alguien o un post para multiplicar la popularidad de algo.

El horario o el sistema de transporte ya no son un obstáculo para comunicarse con alguien, incluso los modales pueden hasta parecer obsoletos, la gramática ha cambiado al verse limitada a 140 caracteres o rebasada por una imagen que puede o no contener texto. En el mundo de las redes no hay AM o PM, norte o sur, realidad o ficción, todo es ahí y en ese momento, la noticia es precisa, breve y concisa, se difunde y permanece (si no se borra el historial).

Es necesario aclarar que aún existen ventanillas en la mayoría de las oficinas para atención al público, y en muchas organizaciones hay un equipo de telefonistas atendiendo directamente las llamadas de sus usuarios, y también existen -en minoría- organizaciones que tienen en su estructura un equipo de redactores que contestan quejas, cartas, y demás mensajes que llegan por correo postal -cada vez menos- ya que no toda la población tiene acceso -o confianza- en las redes sociales.

¿Quién hace posible que esto suceda? Si bien muchos usuarios manejan personalmente sus cuentas, la mayoría son operadas por una nueva raza, un nuevo capítulo en el área de Recursos Humanos: los Social Media Manager y los Community Managers.

Un Social Media Manager es quien diseña la estrategia de comunicación que opera el Community Manager, quien es la persona que está ante el teclado enviando mensajes, es quien contacta directamente al público a través de textos publicados en diferentes redes sociales.

Creatividad, excelente gramática, sencillez, capacidad de análisis y síntesis, amplia cultura, capacidad de adaptación, cero resistencia al cambio, e incluso otros idiomas son algunos requisitos necesarios en estas nuevas figuras que asumen un liderazgo de muy bajo perfil, al punto del anonimato, contradictoriamente, el reto de su profesión es ejercer una alta influencia en sus seguidores, lo que requiere que sean líderes de opinión…

Y aunque estas posiciones laborales ya pueden ser encontradas en muchas bolsas de trabajo y existen como tal en algunas nóminas, existen centros de trabajo en los que hay personas que ejercen esta profesión incluso sin saberlo, o peor aún, sin ser reconocidos.

En muchas organizaciones no se ha dimensionado la importancia de tener cuentas en redes sociales y estar en contacto permanente con sus usuarios, hay otras en las que se considera importante más no se prioriza y se delega esta función a una persona (generalmente la que se considera más hábil en cuanto a tecnología), y entre otras ocupaciones habrá de publicar lo que se considere necesario y atender a los usuarios que se comuniquen por esa vía, y es ahí donde está el mayor riesgo, ya que muchas autoridades consideran que el trabajo que se hace en las redes sociales es muy placentero, e incluso lúdico, en otras palabras, uno «juega, chatea, se divierte» sólo por estar en la red.

Existen organizaciones en las que por este prejuicio se ha llegado a prohibir el acceso a las redes sociales (incluso aún a través de los dispositivos móviles de los trabajadores), otro extremo es la existencia de empresas en las que los empleados cuentan no sólo con acceso ilimitado a Internet, sino que cuentan con espacios de recreación con videojuegos, películas, salas de meditación, gimnasio, etc. que pueden ser utilizados durante las horas laborales (esto por la premisa de que la creatividad se desarrolla en espacios no limitantes). Pero ese es tema de otro análisis…

El reto que tienen actualmente los líderes de las organizaciones -gubernamentales, particulares y civiles- es valorar la función de los responsables de las redes sociales, ya que son ahora la «primera cara» con la que se encuentran sus usuarios (hago mención de esa figura porque antes el énfasis estaba en capacitar al recepcionista o al encargado del conmutador, quienes debían ser personas amables, con excelente presencia física, tolerantes y con alta capacidad de respuesta).

Actualmente un alto porcentaje de usuarios se comunica a través de las redes sociales, expresa no sólo sus opiniones personales sino que se hacen denuncias que pueden ser consideradas «formales» ante productos, servicios, personas, partidos políticos, sistemas escolares, organizaciones civiles, etc.

El derecho a la libertad de expresión permite no sólo opinar sino criticar, proponer, manifestarse y alertar a la población sobre temas específicos.

Es necesario, pues, que los responsables de las organizaciones analicen sobre este tema, y si ya han delegado a alguien esta labor, lo valoren y le provean de todas las herramientas que requiere para prestar un servicio de excelencia, y esto no sólo es un equipo de cómputo, un asiento cómodo y acceso a Internet, sino la confianza, la capacitación y la constante comunicación con la alta dirección, ya que este es uno de los muchos termómetros con que toda organización debe contar.

Y aunque hay sectores de la sociedad que no cuentan con acceso a esta tecnología – incluso a ninguna-, en otros sectores sí existe y se está utilizando…

Encontré esta infografía que explica perfectamente la importancia del Community Manager (multiplique la del Social Media Manager) , le invito a analizarla y después de reflexionar, a valorar a las nuevas profesiones que hasta ahora no son valoradas en su justa dimensión…

info community

 

«Cómo vender cualquier producto a cualquier persona»

Jo Owen, el exitoso empresario, líder, autor y conferencista experto en alta gerencia, ha trabajado para empresas como Accenture, Apple Computers, Cap Gemini, BT, Barclays Bank, Halifax, Merrill Lynch and P&G, escribió recientemente una serie de libros titulados: «Cómo vender», «Cómo dirigir» y «Cómo administrar», éstos se han presentado series de televisión y se usan como libros de texto en algunas escuelas, han sido traducidos a docenas de lenguas, entre ellas al español.

En México, Trillas publicó el primero bajo el título «Cómo vender cualquier producto a cualquier persona», la editorial me solicitó que corrigiera la versión en español, es un libro práctico que servirá a los profesionales de esta área, ya está a la venta.

vender

Cualquier persona puede vender si tiene la actitud y el enfoque correctos. Si usted desea tener éxito en ventas, necesita estar bien entrenado en las técnicas que se utilizan en las transacciones comerciales, y ejecutar los diez pasos que propone Jo Owen en este libro. Los buenos vendedores, asegura Owen, actúan más como expertos conocedores del producto que como vendedores ansiosos por ganar una comisión.